Putish.

Jul 21

Chatroulette #5: la fauna más frágil del mundo

llorar en un shopping

tus mecanismos de defensa me repugnan, 
me duelen y me hacen dudar
de mis mecanismos de defensa
que claramente no funcionan
porque acá estoy:
soy copiloto de mi ego
y él y vos me dan ganas de llorar

internet es un montón de gente ignorándose
esperando que los demás aparezcan,
pero no confundas por un segundo
unos caracteres con un poco de cariño.
si lo que no está en internet no existe
cómo les vamos a explicar a nuestros nietos
que en un momento solo había gente ignorándose
sin decir que ellos salieron de un repollo

sentirse como el orto 
o sentirse como el otro
o sentirse como el roto
es más o menos lo mismo
porque no te sentís vos
yo veo un dejo turbio de lo que fui
como el reflejo de un foco de bajo consumo
a la noche sobre un río sucio

abro tu ventana esperando algo,
como si abriera la persiana de mi cuarto
deseando encontrarme
con un paisaje distinto.

en la naturaleza la tormenta
siempre está viniendo,
más tarde o más temprano,
está bien, es la ley invisible
que funciona y ordena,
como en los humanos pero al revés: 
rogamos que no llegue el primer trueno 
y que no se vaya la luz.

abro tu ventana y no hay nada;
ponete online así sé que no te moriste,
ponete online así sé
que me estás ignorando.

cariño por la tangente

hablemos de palabras
todo el día sin usarlas
hasta que se vaya el sol
y me digas hola
y terminemos de enamorarnos
para siempre.

no es lo mismo impacto que efecto
ni entusiasmo que ansiedad
ni suavidad que magnetismo

no entiendo si el amor
se define desde lo teórico
o desde lo empírico

o como yo,
en mails de los que
me amaron y no amé
y viceversa

tal vez el amor sea que
no nos importe tanto entender
porque todo lo otro importa más

Jul 20

Jul 18

frente frío

me gusta un chico que está 
casado con la calma
y solo quiere aventurarse 
en el recinto de seguridad
¿cuántas veces me vas a dejar
enfriándome en la mesada?
se tiñe la loza, se raja mi alma

no creo que amor sea tener los mismos miedos
y aplacarlos en la oscuridad compartida,
en el calor de una habitación de durlock 
con novelas que se infiltran
con deliveries de placer fácil
y parálisis disfrazada de satisfacción;
tenemos que cuidar lo extraordinario

cada vez que subo a un ascensor
es la misma historia de suspenso
que nunca culmina,
si cada clímax dependiera de un interruptor
ya estaríamos hartos de tanta emoción.
lloramos cuando la decisión no es nuestra
y lloramos cuando hay que elegir

por culpa de esta ciudad fría y densa
aprendimos a esperar
y nos olvidamos de vivir.
mirá que yo también pasé inviernos 
de cable y comida china
¿qué creías?
acá hay traumas para repartir

Jul 05

minipimer

hay tres madres fumando en la puerta de un jardín de infantes
hay gotas de los dos lados de mis anteojos
hay olor a pis en las esquinas
y una chica fumando un porro a las 10 de la mañana
hay alianzas sobre la mesa del living
hay vigas gruesas en el techo
pero ningún sostén que frene esto
hay valijas y zapatos en el piso
y cartas corrugadas con lágrimas viejas
hay caramelos y pastillas de todos los tamaños y colores
hay algunos vasos a medio tomar y meteoritos de carilinas
hay una medialuna quemada arriba del horno
y no hay nada más

Jun 28

purgá todo

dame amor espeso y suelto
vomitá tus miedos en un rapto:
un atropello de suavidad
en la mitad de la noche,
un grito en la avenida,
ahí donde vibramos solos


quiero la inmediatez del gatillo
en tu garganta, que no aguantes
un latido más sin empezar esto
que no podemos sostener en suspenso.
ya nos aniquila el magnetismo
y me está aplastando la distancia


¿qué me vas a pedir si ya solté mis certezas,
usé mis vendas para asfixiar el pasado,
rasgué el arnés antes de sentir el piso,
trituré mis vértebras y hasta me hice bolita
para ir ganando tiempo?


soy un abismo vacío y quiero
que me digas cuántas almas entran acá,
cómo puedo retorcerme para no sentir,
cómo hacés para no quebrarte en esa rigidez,
cómo administrás tu sangre para no vivir
del todo sin morir en el intento.


este sauna de incertidumbre,
este colmo de inacción,
sería mucho para cualquiera.
para mí ya es un infierno,
y aunque yo elegí esta tortura,
siempre esperé la redención.

Jun 20

Intenso #004: Ruta de evacuación

Tengo 5 años y estoy andando en triciclo por la vereda de mi casa. Clac-clac-clac-clac-clac, las ruedas irrumpen en los surcos de las baldosas. Hay valijas al lado de la puerta, que está abierta de par en par. Mi casa se ve oscura desde afuera. Clac. Clac. Freno. Hay valijas al lado de la puerta. Las ruedas se mueven unos centímetros por inercia. No veo a mi hermana pero pienso que seguramente sabe todo hace horas y está planeando algo para salvarme. Sale mi papá y me ve viendo las valijas y viéndolo y no entendiendo y ve que se me llenan los ojos de lágrimas, ve mucho más que yo pero no alcanza. Empieza a acercarse pero sale mi mamá y como una estampida de uno me alcanza antes. Siento refugio pero no alcanza. Me abraza y cierro los ojos para no ver las valijas con exceso de peso por todo eso que no alcanza. Cierro los ojos y hundo la cara entera en el hombro de mi mamá y pienso en Miami y en los huracanes y en los tornados que me dan intriga y vértigo desde que vi Twister. Ningún refugio es suficiente ni permanente.

            Todos esperan que a los nueve años los niños se vuelvan santos de repente, como si la hostia de la comunión prometiera la misma inmediatez que el puré chef. En mi caso, el cuerpo de Cristo hizo que dejara de hablarle a mi padre por varios meses, que le negara un beso en el cachete un sábado al mediodía en una iglesia de Pilar y que tratara, sin éxito, de incitar a mi cocker spaniel a que lo mordiera un jueves a la tarde después del colegio. Mi hermana aguantó dos años enteros de castigo, casi hasta la edad de confirmación, aunque nunca la tomó. Todo porque a mi padre se le había ocurrido tener otra hija con una mujer que no era mi madre. Cada hito es un surco y todavía recuerdo el bordó de esas baldosas.

Vivían juntos en una casa de ladrillos en un barrio cerrado del lado equivocado de la Panamericana, pero la versión oficial era que ella solo se quedaba a dormir algunos días, que tenía su departamento en la calle Guido. ¿Qué clase de nombre es ese para una calle? ¿Acaso las calles de Barrio Norte son como las prostitutas, que no tienen apellido? Susana Gimenez enumeraba premios y contaba dólares en cámara cuando mi papá la puso en mudo para decirme algo. Susana apretaba números en un teléfono con la goma de un lápiz negro para dar la buena noticia mientras mi papá me anunciaba que el futuro era un desastre natural. Pocos días después y como por generación espontánea, se materializó una habitación para la criatura, con cuna, pañalero con forma de oso y hasta un baño en suite.

No recuerdo haber visto la evolución embarazo, solo unos confites de colores pasteles y tamaños sospechosamente homogéneos en el Sanatorio Otamendi cuando se perfeccionó. A la realidad nunca le queda mejor otro verbo, no se termina ni se concreta, se perfecciona, como un contrato, aunque tarde un par de años. En el 2000 nació Victoria y en el 2002, Catalina.

Al poco tiempo se mudaron al lado bueno de la autopista y años después al primer mundo, que ya estaba por descender. Mi padre siempre se inclinó hacia el nomadismo, quizás ignorando que ese modelo y el concepto de un hogar estable no eran compatibles. De todos los barrios posibles, mi padre y su familia, que es una parte de la mía, se asentaron en La Moraleja, una zona residencial en las afueras de Madrid conocida por sus calles silenciosas y por los futbolistas de la Liga Europea que las habitan. La casa era enorme, el alquiler lo pagaba Dios, Mariana veía Gossip Girl doblado al español y compraba muebles y ropa como si todas las fábricas del mundo estuvieran por cerrar, mi padre trabajaba y viajaba y cenaba una vez por semana en un restaurant del Bernabeu y tomaba vino y no podía volver manejando, Vicky y Cata tenían amigas con nombres de señora, mi hermana y yo visitábamos cada tanto, con algún novio o amiga o un corazón roto en el bolso de mano. Íbamos de un museo a otro con patente local y comíamos tapas y Häagen-Dazs. Dos años después volvieron todos, las chicas y Mariana para reencontrarse con sus amigas, mi papá para hacer lo suyo con una crisis existencial.

Tengo 22 años, corté con mi novio hace cuarenta y cinco minutos y lo despedí hace quince. Estoy llorando aunque no es un final nuevo cuando me llama mi papá y me pone en mudo para notificarme de uno que sí lo es. Nos invita a almorzar a Cami y a mí, que ya le perdonamos un default muy similar hace casi 18 años, hace como dos hijas. Comemos y tomamos vino porque si ya rompimos dos estructuras hoy ahora qué nos vamos a hacer los que no sé qué y nos cuenta que bueno, que no sabe si es definitivo pero que por ahora no puede seguir y que no es fácil mantener una relación durante veinte años. Hago cálculos que no cierran pero lo entiendo y pregunto hasta ahí, esquiva, me enojo un poco, empiezo a sentir un surco y rápido lo atajo con vino. Vuelvo a mi casa, tomo medio rivo de cero cincuenta porque según Cami eso ayuda a estar en mejores términos con el universo. Bajo la persiana de mi cuarto y acuesto a dormir.

Horas después junto un poco de coraje y limpieza sanguínea, la suficiente para operar maquinaria pesada, y manejo hasta lo de un chico. Sabe que estuve llorando, sabe todo pero me deja contárselo de nuevo y pide información que ya tiene. Antes de volver a caer en el sueño más profundo, el único refugio fuerte pero en este caso artificial, le digo que lloro porque todo se rompe todo el tiempo. “Todo cambia todo el tiempo”, responde, y por un segundo desaparecen las baldosas y estoy en casa otra vez.

Jun 13

Helado de vainilla para siempre

Mañana voy a salir con un chico.

Voy a salir con este chico porque no salgo con ningún chico desde el año pasado y porque algo hay que hacer. Voy a salir con este chico y me voy a poner linda, me voy a vestir bien para que me imagine tomando el té con su mamá en el Alvear y también tomando cualquier té en su cama a la mañana, aunque ninguno de esos escenarios parezca factible en mi cabeza ahora, mientras escribo esto en un cuarto de hotel, tipeando al ritmo de Belle & Sebastian con alguna Shrek en mudo en la tele. 

Voy a salir con este chico porque tiene 26 años, estudió una carrera que está bien en una universidad que está bien y se acaba de ir a vivir solo. Voy a salir con este chico porque tiene un trabajo para pagar el alquiler y una vocación para apagar las dudas existenciales. Voy a salir con este chico porque me hizo reír por chat y porque me mira fijo desde la otra punta de la habitación cuando hablo y también cuando me distraigo y es como si no estuviera ahí. Voy a salir con este chico porque me mira cuando me siento invisible.

Voy a salir con este chico porque tiene dos tatuajes y quiere uno más. Voy a salir con este chico aunque tenga un arito, del que eventualmente me ocuparé si existe un ‘eventualmente’. Voy a salir con este chico y me va a pasar a buscar, voy a tratar de no criticar su forma de manejar y voy a sentarme derecha. Voy a pedir un gin tonic o un campari con naranja, porque dejan gusto rico y porque el vino tiñe los dientes. Voy a tratar de pagar mi trago y si no me deja –ojalá no me deje– voy a ser agradecida.

Voy a salir con este chico porque ya le cancelé una vez y no se enojó ni me dejó de hablar. Voy a salir con este chico porque dice ‘fotocopio’ y no ‘fotocopeo’ y porque fue a un colegio que quedaba cerca del mío y nuestras periferias del pasado se tocaron en Avenida Maipú. Voy a salir con este chico porque es inmune al visto. Voy a salir con este chico porque le gustan bandas que me gustan y porque se le ocurren metáforas poco obvias. Voy a salir con este chico porque ya me vio con el pelo sucio.

Voy a salir con este chico porque me cae bien y porque falta poco para el invierno. Voy a salir con este chico porque tenemos bastantes temas de conversación y porque si no, de última, habrá cuatro partidos para comentar. Voy a salir con este chico por si existe el karma. Voy a salir con este chico porque no conoce a mi ex y porque quiere salir conmigo aún después de haber leído mis textos del taller. Voy a salir con este chico porque yo sí quiero ser feliz. Voy a salir con este chico porque algo hay que hacer. 

Jun 05

viacrucis fast forward

te puedo calmar en un segundo
pero no querés eso
querés que esto signifique algo
y que sirva para algo
y que cambie algo
y nunca más volver a sentirte así
pero la realidad es que no podés
ahogar los escombros con tus lágrimas
ni solucionar esto antes de dormir
calmate

mañana vas a ver que no es la muerte
calmate
ni siquiera es un final nuevo
calmate
calmate
esto pasa y se acumula
calmate
no sos ninguna kamikaze
calmate
no estás tan rota
calmate

dejás tu alma en una servilleta
y te interpela tu realidad caótica
mientras repetís entre espasmos
algo que ya sabías pero no es igual
mirarse en las palabras de otro
“cómo ves las cosas y cómo las destruís
y las volvés a armar”
entendés que es un halago pero solo
retumba en tu cabeza lo que ya cargás
destruís destruís destruís

destruiste todo pero calmate
calmate
calmate
calmate

es que sabés que la parte linda
es también la que es mentira
porque no podés volver a armarte
tampoco podés amarlo ni amarte
y eso te pesa y te disuelve
y no podés calmarte 

no querés calmarte
no querés una parte
querés todo ayer
calmate
¿cuándo se termina?
calmate
calmate
querés ser mártir, cruz y desierto
pero solo quedan ruinas
y no las podes tapar
ni destruir ni arreglar.

Jun 02

cortes en la corteza

todo es horrible y todo es fatal
tardo solo un segundo
en hacerme sentir mal
pero mucho más 
de un minuto en volver

todo es fatal, todo es eterno
y los relojes pinchan desde
que nacemos en un grito
hasta que nos damos cuenta de
que es mejor crecer en silencio

todo es fatal porque no sé
si te importa que me sienta mal
por no saber si te importo

todo es fatal, todo es niebla
solo quedan los ninjas que me mueven
desde la fuerza más pura 
para pelear contra lo que me congela:
no soporto no saber si te acordás
de las noches de conjeturas tibias
o de las tardes en cámara lenta

todo es fatal y todo es terror
un brillo interrumpido
un copo de nieve asimétrico
un tornado perdido
un silencio violento
la desintegración de lo épico

todo es fatal, todo es pasado
la distancia más corta entre
un disco rayado y un recuerdo
es tu cara y la brecha más grande
entre lo que quiero y lo que tengo
es haberme dado cuenta tarde.

May 28

Cuando me aburro de mí traduzco a otros #3

Hoy: Raymond Carver

_______________________

miedo

miedo a ver un patrullero llegando a mi casa.

miedo a quedarme dormido a la noche.

miedo a no quedarme dormido.

miedo a que el pasado se subleve.

miedo a que el presente despegue.

miedo al teléfono que suena en la mitad de la noche.

miedo a las tormentas eléctricas.

miedo a la mucama que tiene una mancha en el cachete!

miedo a esos perros que todos me dicen que no muerden.

miedo a la ansiedad!

miedo a tener que identificar el cadáver de un amigo.

miedo a quedarme sin plata.

miedo a tener demasiada, aunque algunos no van a creer esto.

miedo a los perfiles psicológicos.

miedo a llegar tarde y miedo a llegar antes que todos.

miedo a la letra de mis hijos en sobres.

miedo a que se mueran antes que yo y que yo me sienta culpable.

miedo a tener que vivir con mi madre en su vejez, y en la mía.

miedo a la confusión.

miedo a que este día termine mal.

miedo a despertarme y que te hayas ido.

miedo a no amar y miedo a no amar lo suficiente.

miedo a que lo que amo sea letal para los que amo.

miedo a la muerte.

miedo a vivir demasiado tiempo.

miedo a la muerte.

ya dije eso. 

texto original

May 27

Cuando me aburro de mí traduzco a otros #2

Hoy: Mira Gonzalez

_________________________

gente con corazones rotos y fallas severas de personalidad

quiero sentir orgasmos en la punta de la nariz y atrás de la oreja

en el cartílago entre las vértebras que componen mi espina dorsal

mirarías mi cara durante ~2 horas sin pestañear

parados en la galería de madera con astillas de la casa donde nací

buscamos una cierta densidad inalcanzable en las emociones

que solo se puede expresar parcialmente a través de movimientos físicos

gestos sutiles que sugieren algo complejo y poco preciso

te voy a dar besos en todos lados y sin prudencia

bajo el árbol de paltas durante una tormenta eléctrica

en ese pozo que hice en el jardín de mi papá cuando tenía 7

estas son algunas cosas que me gustaría tocar

clavículas, la parte de atrás de las rodillas, nuez de adán, el espacio entre los dedos

juntos vamos a tener una sensación extremadamente hermosa

de ser el doble de frágiles de lo que fuimos

y va a ser como la primera vez que te resfriaste

la última vez que sentiste el gusto de jarabe para tos con sabor a uva

una fiebre rosa pastel

texto original

Futuro demodé

los de la mesa de al lado se odian
mientras desayunan entre diarios y alikal
se responden preguntas con preguntas
y hartazgo
pero aguantan, se soportan 
de una forma tenue y glacial.

son Adán y Eva otra vez
todo empieza de nuevo hoy
me desperté con el temblor
del génesis cotidiano
y entre toda esta comodidad
discapacitada del nuevo siglo
lo único que pica es el desamor
y la humedad.

podemos imprimir cualquier cosa
en 3D, como una fruta o un riñón,
menos la ilusión de una vida
para siempre con alguien
que no responda preguntas
con preguntas en el desayuno
del último día de una vacación.

May 25

Intenso #003: Mi propia muerte

No, gracias

Me ofrecieron ser inmortal y dije que no.

Me quiero morir por todo lo que aprendí hoy, que se apila sobre un jenga de oro que llevo adentro. Me quiero morir por mis tatuajes y por la piel de mi cara que nunca va a estar mejor que ahora. Me quiero morir por mi hermana y por mis hermanas, por todo lo que quiero vivir con ellas ya mismo y en todos lados. Me quiero morir por mi mamá y su paciencia y su composición única que combina soldado, enfermera, reina, santa y capitana. Me quiero morir por mi papá y todo lo que me dio, incluyendo la celiaquía y este metro sesenta arañando. Me quiero morir por los animales peludos y por las orquídeas, todas. Me quiero morir por la suavidad de las cosas y el frío del piso a la mañana, por la coca light en el fondo de la lengua y la crocancia de las nueces. Me quiero morir por esas pelotitas con aceite que ponía en la bañadera cuando era chica. Me quiero morir por las noches que no dormí en mi cama por amor o amistad o viajes, mis tres favoritos. Me quiero morir por los 23 cumpleaños, sobre todo por el número 2. Me quiero morir porque la condición humana no es solo ser mortal o infiel o desconfiado o indeciso, es ser consciente y no tener consciencia en el mismo latido. Me quiero morir porque a veces me olvido de respirar o me olvido que estoy respirando. Me quiero morir porque tuve que googlear ejercicios de be here now y porque una amiga me dijo que lo importante es aprender a surfear, no a controlar. Me quiero morir porque mientras me bañaba vi por la mampara que la vela que dejé prendida en la mesada estaba formando un arco iris con la canilla. Me quiero morir porque reinvento mi religión todos los días. Me quiero morir porque veo lo que me rodea en cámara lenta y es hermoso y agotador. Me quiero morir porque sé que el perfume que tiene el aire afuera de mi ventana no es el mismo que tiene en la vereda. Me quiero morir porque puedo identificar todas las nucas que conozco y las formas de caminar a decenas de metros. Me quiero morir porque me acuerdo de todas las sonrisas de mis amigos como registros dentales y porque me doy cuenta cuando están tristes con solo escuchar sus respiraciones por teléfono. Me quiero morir por todas mis amigas con sobrenombres terminados en i y por los abrazos desfasados con los varones. Me quiero morir por E.E. Cummings y por Sylvia Plath, porque ellos se murieron y no pretendo ser ni más ni menos humana que ellos. Me quiero morir por Matisse, Degas, Keith Haring, Andy Warhol, Ansel Adams, Richard Avedon y Helmut Newton. Por no haber escuchado a The Velvet Underground en vivo, porque ya nunca va a pasar. Me quiero morir por Anaïs Nin y su doble vida, porque en el futuro hipercomunicado ya no va a ser posible semejante genialidad. Me quiero morir por todos los chicos que me gustaron alguna vez y los que me van a gustar y los que van a ser mis novios con apodos cada vez más raros y bochornosos. Me quiero morir porque quiero un amor para toda la vida y sé que eso solo puede funcionar si me muero a los 87, más menos 10 años. Me quiero morir por los dibujitos de Hanna-Barbera y La Sirenita, por el diabolo bronco y el ula ula, por el Mario Kart y el Monopoly. Me quiero morir por las Barbies y las Polly Pockets y los desfiles y barrios que armaba en el altillo de mi primera casa. Me quiero morir por todos los pueblos que veo al costado de la ruta cuando paso a 130 kilómetros por hora con algún compilado a los gritos. Me quiero morir porque nunca voy a poder conocerlos todos y porque me conmueve el misterio y esa es la angustia más rica que se puede sentir. Me quiero morir por Siberia, los polos, las auroras boreales, los desiertos y las selvas vírgenes. Me quiero morir por el fondo del mar y por la superficie lunar.

Me quiero morir porque sin la muerte sería ingrata y soberbia, sin la muerte no entendería que no voy a pasar dos veces por el mismo lugar. Me quiero morir porque no quiero mil años de todo esto, no quiero que se pierda en una escala que no le haga justicia. Me quiero morir porque todo lo que existe es perfecto y todo lo que es perfecto tiene un principio y un final.